tsu, «puerto» o «bahía», y nami, «ola»; literalmente significa gran ola en el puerto) es una
que se producen cuando algún fenómeno extraordinario desplaza verticalmente una gran masa de
. Se calcula que el 90% de estos fenómenos son provocados por
, en cuyo caso reciben el nombre, más preciso, de maremotos tectónicos. La
. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas (en el reciente
hubo 7 picos). Este tipo de olas remueven una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el
.
Existen otros mecanismos generadores de maremotos menos corrientes que también pueden producirse por
erupciones volcánicas,
deslizamientos de tierra,
meteoritos o
explosiones submarinas. Estos fenómenos pueden producir olas enormes, mucho más altas que las de los maremotos corrientes. Se trata de los llamados
megamaremotos, término que, si bien no es científico, puede usarse de forma poco rigurosa para referirse a los maremotos generados por causas no tectónicas. De todas estas causas alternativas, la más común es la de los deslizamientos de tierra producidos por erupciones volcánicas explosivas, que pueden hundir islas o montañas enteras en el mar en cuestión de segundos. También existe la posibilidad de desprendimientos naturales tanto en la superficie como debajo de ella. Este tipo de maremotos difieren drásticamente de los maremotos tectónicos.
En primer lugar, la cantidad de energía que interviene. Está el
terremoto del Océano Índico de 2004, con una energía desarrollada de unos 32.000
MT. Solo una pequeña fracción de ésta se traspasará al maremoto. Por el contrario, un ejemplo clásico de megamaremoto sería la explosión del volcán
Krakatoa, cuya erupción generó una energía de 300
MT. Sin embargo, se midió una altitud en las olas de hasta 50 m, muy superior a la de las medidas por los maremotos del Océano Índico. La razón de estas diferencias estriba en varios factores. Por una parte, el mayor rendimiento en la generación de las olas por parte de este tipo de fenómenos, menos energéticos pero que transmiten gran parte de su energía al mar. En un
seísmo (o
sismo), la mayor parte de la energía se invierte en mover las
placas. Pero, aun así, la energía de los maremotos tectónicos sigue siendo mucho mayor que la de los megamaremotos. Otra de las causas es el hecho de que un maremoto tectónico distribuye su energía a lo largo de una superficie de agua mucho mayor, mientras que los megamaremotos parten de un suceso muy puntual y localizado. En muchos casos, los megamaremotos también sufren una mayor dispersión geométrica, debido justamente a la extrema localización del fenómeno. Además, suelen producirse en aguas relativamente poco profundas de la plataforma continental. El resultado es una ola con mucha energía en amplitud superficial, pero de poca profundidad y menor velocidad. Este tipo de fenómenos son increíblemente destructivos en las costas cercanas al desastre, pero se diluyen con rapidez. Esa disipación de la energía no sólo se da por una mayor dispersión geométrica, sino también porque no suelen ser olas profundas, lo cual conlleva
turbulencias entre la parte que oscila y la que no. Eso comporta que su energía disminuya bastante durante el trayecto.
Recreación gráfica de un maremoto aproximándose a la costa.
El ejemplo típico, y más cinematográfico, de megamaremoto es el causado por la caída de un
meteorito en el océano. De ocurrir tal cosa, se producirían ondas curvas de gran amplitud inicial, bastante superficiales, que sí tendrían
dispersión geométrica y disipación por turbulencia, por lo que, a grandes distancias, quizá los efectos no serían tan dañinos. Una vez más los efectos estarían localizados, sobre todo, en las zonas cercanas al impacto. El efecto es exactamente el mismo que el de lanzar una piedra a un estanque. Evidentemente, si el meteorito fuera lo suficientemente grande, daría igual cuán alejado se encontrara el continente del impacto, pues las olas lo arrasarían de todas formas con una energía inimaginable. Maremotos apocalípticos de esa magnitud debieron producirse hace 65 millones de años cuando un meteorito cayó en la actual
península de Yucatán. Este mecanismo generador es, sin duda, el más raro de todos; de hecho, no se tienen registros históricos de ninguna ola causada por un impacto.
Algunos geólogos especulan que un megamaremoto podría producirse en un futuro próximo (en términos geológicos) cuando se produzca un deslizamiento en el volcán de la parte inferior de la isla de
La Palma, en las
Islas Canarias (
Cumbre Vieja). Sin embargo, aunque existe esa posibilidad (de hecho algunos valles de Canarias, como el de
Güímar (
Tenerife) o el del
Golfo (El Hierro) se formaron por episodios geológicos de este tipo), no parece que eso pueda ocurrir a corto plazo, sino dentro de cientos o miles de años. Esta especulación ha causado una cierta polémica, siendo tema de discusión entre distintos geólogos. Un maremoto es un peligro para el lugar en que se encuentre o se origine, pero también este fenómeno tiene ventajas hacia nuestro planeta...
Maremotos en el pasado [
editar]
1650 a. C. - Santorini [
editar]
Algunas autores afirman que el mito de la
Atlántida está basado en la dramática desaparición de la
Civilización Minoica que habitaba en
Creta en el
siglo XVI a. C. Según esta
hipótesis, las olas que generó la explosión de la
isla volcánica de
Santorini destruyeron al completo la ciudad de
Teras, que se situaba en ella y que era el principal puerto comercial de los minoicos. Dichas olas habrían llegado a Creta con 100 ó 150 m de altura, asolando puertos importantes de la costa norte de la isla, como los de
Cnosos. Supuestamente, gran parte de su flota quedó destruida y sus cultivos malogrados por el agua de mar y la nube de cenizas. Los años de hambruna que siguieron debilitaron al gobierno central, y la repentina debilidad de los antaño poderosos cretenses los dejó a merced de las invasiones. La explosión de Santorini pudo ser muy superior a la del
Krakatoa.
1755 - Lisboa [
editar]
Terremoto de
Lisboa de 1755
Maremoto provocado por el
terremoto del Océano Índico de 2004 en
Tailandia.
Se conservan muchas descripciones de olas catastróficas en la Antigüedad, especialmente en la zona
mediterránea. Miles de portugueses que sobrevivieron al gran
terremoto de Lisboa de 1755 murieron en los instantes posteriores debido a un maremoto. Antes de la llegada de la enorme ola, las aguas del
río Tajo se retiraron hacia el mar, mostrando mercancías y cascos de barcos olvidados que yacían en el lecho del puerto.
1883 - Krakatoa [
editar]
En
1883 la explosión del
Krakatoa produjo una ola de aproximadamente 45 m de altura, que acabó con la vida de más de 35.000 personas. La unión de magma oscuro con magma claro en el centro del volcán fue lo que originó dicha explosión. Pero no sólo las olas mataron ese día. Enormes
coladas piroclásticas viajaron incluso sobre el fondo marino y emergieron en las costas más cercanas de
Java y
Sumatra, haciendo hervir el agua y arrasando todo lo que encontraban a su paso. Asimismo, la explosión emitió a la
estratosfera gran cantidad de
aerosoles, que provocaron una bajada global de las temperaturas. Además, hubo una serie de erupciones que volvieron a formar un volcán, que recibió el nombre de Anak Krakatoa, es decir, "el hijo de Krakatoa".
1908 - Messina [
editar]
El
28 de diciembre de
1908 se produjo un terrible terremoto en las regiones de
Sicilia y de
Calabria en el sur de
Italia. Fue acompañado de un maremoto que arrasó completamente la ciudad de
Messina, en Sicilia. La ciudad quedó totalmente destruida y tuvo que ser levantada de nuevo en el mismo lugar. Se calcula que murieron cerca de 70.000 personas en la catástrofe. La ciudad contaba entonces con unos 150.000 habitantes. También la ciudad de
Reggio di Calabria, situada al otro lado del
estrecho de Messina sufrió importantes consecuencias. Fallecieron unas 15.000 personas, sobre una población total de 45.000 habitantes.
1946 - Maremoto del Pacífico [
editar]
Un terremoto en el
Pacífico provocó un maremoto que acabó con 165 vidas en
Hawái y
Alaska. Este maremoto hizo que los estados de la zona del Pacífico creasen un sistema de alertas, que entró en funcionamiento en el año
1949.
1958 - Maremoto en Alaska [
editar]
Artículo principal:
Maremoto de Bahía LituyaEl
9 de julio de
1958, en la
bahía Lituya, al noreste del
golfo de Alaska, un fuerte
sismo, de 8,3 grados en la
escala de Richter, hizo que se derrumbara prácticamente una montaña entera, generando una pared de agua que se elevó sobre los 500 metros, convirtiéndose en la
ola más grande de la que se tenga registro, llegando a calificarse el suceso de "
megatsunami".
1960 - Terremoto de Valdivia [
editar]
Artículo principal:
Terremoto de Valdivia de 1960El terremoto de Valdivia (también llamado el Gran Terremoto de Chile), ocurrido el 22 de mayo de 1960, es el sismo de mayor intensidad registrado en la historia en todo el planeta. Se produjo a las 07:11 UTC (al comenzar el día, según la hora local), tuvo una magnitud de 9,5 en la
escala de Richter y de XI a XII en la
escala de Mercalli, y afectó al sur de
Chile. Su epicentro se localizó en Valdivia, a los 39,5º de latitud sur y a 74,5º de longitud oeste; el hipocentro se localizó a 60 km de profundidad, aproximadamente 700 km al sur de Santiago. El sismo causó un maremoto que se propagó por el Océano Pacífico y devastó
Hilo a 10.000 km del epicentro, como también las regiones costeras de Sudamérica. El número total de víctimas fatales causadas por la combinación de terremoto-maremoto se estima en 3.000.
En los minutos posteriores un maremoto arrasó lo poco que quedaba en pie. El mar se recogió por algunos minutos y luego una gran ola se levantó acabando a su paso con casas, animales, puentes, botes y, por supuesto, muchas vidas humanas.
Como consecuencia del sismo, se originaron maremotos que arrasaron las costas de Japón (138 muertes y daños por US$50 millones),
Hawái (61 fallecimientos y 75 millones de dólares en daños), Filipinas (32 víctimas y desaparecidos). La costa oeste de los Estados Unidos también registró un maremoto, que provocó daños por más de US$500.000.
1979 - Tumaco [
editar]
Un terremoto importante de magnitud 7,9 ocurrió a las 07:59:4,3 (UTC) el
12 de diciembre de
1979 a lo largo de la costa pacífica de
Colombia y
Ecuador. El terremoto y el maremoto asociado fueron responsables de la destrucción de por lo menos seis aldeas de pesca y de la muerte de centenares de personas en el departamento de
Nariño en Colombia. El terremoto se sintió en
Bogotá,
Pereira,
Cali,
Popayán,
Buenaventura y otras ciudades y aldeas importantes en Colombia, y en
Guayaquil,
Esmeraldas,
Quito y otras partes de Ecuador. El maremoto de Tumaco causó, al romper contra la costa, gran destrucción en la ciudad de
Tumaco y las poblaciones de
El Charco, San Juán, Mosquera y Salahonda en el Pacífico colombiano. Este fenómeno dejó un saldo de 259 muertos, 798 heridos y 95 desaparecidos.
1992 - Nicaragua [
editar]
Un terremoto ocurrido en las Costas del pacifico de
Nicaragua, de entre 7.2 y 7.8 grados en la
escala de Richter, el
1 de septiembre de
1992, provocó un maremoto que azotó gran parte de de la costa del pacifico de este país, provocando mas de 170 muertos y afectando a mas de 40000 personas, en al menos una veintena de comunidades, entre ellas
San Juan del Sur.
1993 - Hokkaido [
editar]
Un tsunami imprevisto ocurrió a lo largo de la costa de
Hokkaido en
Japón, como consecuencia de un terremoto, el
12 de julio de
1993. Como resultado, 202 personas de la pequeña isla de
Okushiri perdieron la vida, y centenares resultaron heridas.
2004 - Índico [
editar]
Artículo principal:
Terremoto del Océano Índico de 2004Hasta la fecha, la serie más devastadora de maremotos ocurrió el
26 de diciembre de
2004 en el
Océano Índico, con un número de víctimas directamente atribuidas a la marejada superior a las 250 mil personas. Las zonas más afectadas fueron
Indonesia y
Tailandia, aunque los efectos
devastadores alcanzaron zonas situadas a miles de kilómetros:
Bangladesh,
India,
Sri Lanka, las
Maldivas e incluso
Somalia, en el este de
África. Esto dio lugar a la mayor catástrofe natural ocurrida desde el
Krakatoa, en parte debido a la falta de sistemas de alerta temprana en la zona, quizás como consecuencia de la poca frecuencia de este tipo de sucesos en esta región.
Sistemas de alerta [
editar]
Muchas ciudades alrededor del Pacífico, sobre todo en
México,
Japón,
Ecuador,
Perú,
Chile y en
Hawái, disponen de sistemas de alarma y planes de evacuación en caso de un maremoto peligroso. Diversos
institutos sismológicos de diferentes partes del mundo se dedican a la previsión de maremotos, y la evolución de éstos es monitorizada por
satélites. El primer sistema, bastante rudimentario, para alertar de la llegada de un maremoto fue puesto a prueba en
Hawái en la
década de 1920. Posteriormente se desarrollaron sistemas más avanzados debido a los maremotos del
1 de abril de
1946 y el
23 de mayo de
1960, que causaron una gran destrucción en
Hilo (Hawái). Los
Estados Unidos crearon el Centro de Prevención de Maremotos en el Pacífico (Pacific Tsunami Warning Center) en
1949, que pasó a formar parte de una red mundial de datos y prevención en
1965.
Señal que avisa del peligro de maremoto, en la
península de Seward,
Alaska.
Uno de los sistemas para la prevención de maremotos es el proyecto
CREST (Consolidated Reporting of Earthquakes and Seaquakes) (Información Consolidada sobre Terremotos y Maremotos), que es utilizado en la costa oeste estadounidense (Cascadia), en
Alaska y en
Hawái por el
United States Geological Survey (el Centro de Estudios Geológicos de los Estados Unidos), la
National Oceanic and Atmospheric Administration (la Administración Norteamericana Oceánica y Atmosférica), la red sismográfica del nordeste del Pacífico y otras tres redes sísmicas universitarias.
La predicción de maremotos sigue siendo poco precisa. Aunque se puede calcular el
epicentro de un gran terremoto subacuático y el tiempo que puede tardar en llegar un maremoto, es casi imposible saber si ha habido grandes movimientos del suelo marino, que son los que producen maremotos. Como resultado de todo esto, es muy común que se produzcan alarmas falsas. Además, ninguno de estos sistemas sirve de protección contra un maremoto imprevisto.
A pesar de todo, los sistemas de alerta no son eficaces en todos los casos. En ocasiones el terremoto generador puede tener su epicentro muy cerca de la costa, por lo que el lapso entre el sismo y la llegada de la ola será muy reducido. En este caso, las consecuencias son devastadoras, debido a que no se cuenta con tiempo suficiente para evacuar la zona y el terremoto por sí mismo ya ha generado una cierta destrucción y caos previos, lo que hace que resulte muy difícil organizar una evacuación ordenada. Éste fue el caso del maremoto del año 2004 pues, aun contando con un sistema adecuado de alerta en el Océano Índico, dicha zona no hubiese escapado del desastre.
Causas de los maremotos [
editar]
Como ya se mencionó, los terremotos son la gran causa de los maremotos. Para que un terremoto origine un maremoto, el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esta inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas. El tamaño del maremoto estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan maremotos, sino sólo aquellos de magnitud considerable (primera condición), que ocurren bajo el lecho marino (segunda condición) y que sean capaces de deformarlo (tercera condición). Si bien cualquier océano puede experimentar un maremoto, es más frecuente que ocurran en el Océano Pacífico, cuyas márgenes son más comúnmente asiento de terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón). Además, el tipo de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamericana, llamada "
de subducción", esto es, que una placa se va deslizando bajo la otra, hacen más propicia la deformidad del fondo marino y, por ende, el surgimiento de los maremotos.
A pesar de lo dicho anteriormente, se han registrado maremotos devastadores en los océanos Atlántico e Indico, así como en el Mar Mediterráneo. Un gran maremoto acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, el del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918, y el de Grand Banks de Canadá en 1929.
Las avalanchas, erupciones volcánicas y explosiones submarinas pueden ocasionar maremotos que suelen disiparse rápidamente, sin alcanzar a provocar daños en sus márgenes continentales. .
Diferencias entre maremotos y
marejadas [
editar]
Las
marejadas se producen habitualmente por la acción del viento sobre la superficie del agua, sus olas suelen presentar una ritmicidad de 20
s, y suelen propagarse unos 150 m tierra adentro, como máximo total, tal y como observamos en los
temporales o
huracanes. De hecho, la propagación se ve limitada por la distancia, de modo que va perdiendo intensidad al alejarnos del lugar donde el viento la está generando.
Un maremoto, en cambio, presenta un comportamiento opuesto, ya que el brusco movimiento del agua desde la profundidad genera un efecto de “latigazo” hacia la superficie, el cual es capaz de lograr olas de magnitud impensable. Los análisis matemáticos indican que la velocidad es igual a la raíz cuadrada del producto de la fuerza de gravedad (9,8 m/s²) por la profundidad. Para tener una idea, tomemos la profundidad habitual del Océano Pacífico, que es de 4.000 m. Esto daría una ola que podría moverse a unos 200 m/s, o sea, a 700 km/h. Y, como las olas pierden su fuerza en relación inversa a su tamaño, al tener 4.000 m puede viajar a miles de kilómetros de distancia sin perder mucha fuerza.
Sólo cuando llegan a la costa comienzan a perder velocidad, al disminuir la profundidad del océano. La altura de las olas, sin embargo, puede incrementarse hasta superar los 30 metros (lo habitual es una altura de 6 o 7 m). Los maremotos son olas que, al llegar a la costa, no rompen. Al contrario, un maremoto sólo se manifiesta por una subida y bajada del nivel del mar de las dimensiones indicadas. Su efecto destructivo radica en la importantísima movilización de agua y las corrientes que ello conlleva, haciendo en la práctica un río de toda la costa, además de las olas 'normales' que siguen propagándose encima del maremoto y arrasando, a su paso, con lo poco que haya podido resistir la corriente.
Las fallas presentes en las costas del Océano Pacífico, donde las placas tectónicas se introducen bruscamente bajo la placa continental, provocan un fenómeno llamado “
subducción”, lo que genera maremotos con frecuencia. Derrumbes y erupciones volcánicas submarinas pueden provocar fenómenos similares.
La energía de los maremotos se mantiene más o menos constante durante su desplazamiento, de modo que, al llegar a zonas de menor profundidad, por haber menos agua que desplazar, la velocidad se incrementa de manera formidable. Un maremoto que mar adentro se sintió como una ola grande puede, al llegar a la costa, destruir hasta kilómetros tierra adentro. Las turbulencias que produce en el fondo del mar arrastran rocas y arena, lo que provoca un daño erosivo en las playas que llega a alterar la geografía durante muchos años.